Tal y como habíamos prometido, damos inicio al análisis de la 80th Red Carpet (80º Alfombra Roja). En líneas generales y siempre desde el punto de vista de la moda, los Oscars de este año han sido bastante aburridos: prácticamente todos los vestidos negros y rojos –ambos colores muy típicos y demasiado socorridos- y las formas y los tejidos nada originales.
En primer lugar, comenzaremos por el “producto español”. Felicitamos a Javier Bardem por su merecidísima estatuilla y por un atuendo correcto y elegante. Del atuendo de Pilar Bardem podríamos decir tantas cosas y ninguna buena, que es preferible hacer un “mutis por el foro”.
Penélope lució un modelo de Kart Lagerfeld para Chanel en azul marino (tan marino que parecía otro negro más). El vestido fue uno de los mejores que pudimos ver, pero si tuviera que elegir me quedaría con el Versace del año pasado.
Cameron Diaz acudió con un vestido rosa firmado por John Galliano para Dior, que no estaba mal pero tampoco era nada espectacular. Lo que es imperdonable es que llevara una cola de caballo como peinado.
Jennifer Garner asistió con un modelo negro de Oscar de la Renta, no demasiado original pero bastante elegante.
Heidi Klum se coló entre las actrices con un traje rojo de John Galliano. Uno de los más glamourosos que pudimos ver. A su vez, su recogido con un aire clásico de diosa griega fue el mejor peinado de la velada.
Renee Zelwegger optó por un vestido de predrería de Carolina Herrera demasiado ajustado y sin nada de volumen, todo un desacierto debido a su delgadez. Además, el color elegido no le iba nada a su piel tan blanca.

Katherine Heigl consiguió un punto de sensualidad con este vestido rojo de Escada, pero la falta de originalidad del color y el atado al hombro (había demasiados trajes de este tipo) le impidió destacar, siendo uno más.

Calista Flockhart eligió un vintage de Valentino tan sencillo que pecó de soso.

George Clooney acudió muy elegante de Armani, pero al contrario que Bardem prefirió la pajarita a la corbata (yo personalmente, para este tipo de eventos, también la prefiero). Sin embargo, su novia eligió un vestido de Valentino demasiado simple para la ocasión.

Anne Hathaway llevó un vestido rojo de Marchesa, bastante insípido en conjunto pero con un empalagoso racimo de flores.
Jessica Alba también se decantó por Marchesa con un vestido color vino bastante apropiado para su estado. Lástima no poder decir lo mismo de su peinado de la “Casa de la Pradera“ y de sus pendientes tipo “donut blanco“.

Dentro del grupo de actrices embarazadas, bastante numeroso este año, ninguna me cautivó especialmente pero me quedo con Nicole Kidman. ¿Por qué? Porque cuando la figura no acompaña, el ingenio debe llegar adonde no puede llegar ésta. Le quitó el protagonismo a su cuerpo y por tanto a su Balenciaga con un collar espectacular de L´Wren Scott, que no me gustó por ser exagerado, pero he de reconocer que si existe una ocasión para lucir este tipo de joyas son los Oscars. Un aspecto delicado, casi etéreo, bañado de diamantes le confirió un halo de glamour en estado puro.
Aunque parezca increible, algunas invitadas fueron algo originales. No eligieron como color ni el rojo ni el negro y tampoco se pusieron escote palabra de honor ni atado al hombro. Una de ellas fue Marilion Cotillard, elegió un vestido blanco de escamas con corte sirena de Jean Paul Gaultier. No era nada elegante pero al menos vimos “something different”.

Otra de ellas fue Nancy Odell, que recurrió al “rollito sexy“ pero alcanzó la vulgaridad al enseñar demasiado.

Jennifer Hudson, por su parte, acertó con el blanco debido a su color de piel, e intentó innovar con un escote diferente obra de Roberto Cavalli. Su innovación acabó en fracaso ya que cuando una es bastante “pechugona“, no debe hacerlo aún más evidente.

Como no, en todos los grandes eventos siempre hay una mención especial. En la imagen de abajo vemos a Diablo Cody con su aspecto vulgar innato acrecentado por un Cavalli sin ninguna clase.

A continuación, una pareja de ases. Por un lado, él con el ribeteado de la solapa en rojo, los zapatos marrones, la melena desfasada y los aros de “macarra“. Por otro lado ella, los horteras lazos rojos de los hombros, las flores del pecho y los zapatos a cuadros. Sin comentarios … o como mi madre diría, “Dios los cría y ellos solos se juntan“.

Y para acabar la oscarizada Tilda Swinton vestida de Lanvin. No es que llevara una manga de murciélago, sino que ella misma parecía un “murciélago”.

Este año se podría decir que los Goya superaron en glamour a los Oscar.